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4.8.13

Silencio en la nada luz, de Eugenio Polisky

Silencio en la nada luz, de Eugenio Polisky
Textos Intrusos, 2013.

Cada poema de este libro forma parte de un constructo estético y cuidadosamente armado en todos sus detalles. Polisky va hilando con oficio una constelación de imágenes: en primera línea, bordando el título, los ojos de la palabra, del silencio, de la nada y la luz. Para después también voz, lámpara, puerta, angustia, mosca, deseo, puntúan un contrapunto entre lo tangible y lo trascendente, sin renunciar por ello a una sutil nota de burla.
Las cuatro partes del poemario se desplazan entre la luz y la oscuridad, a veces dirigidas por acápites de Juarroz, Pizarnik, Mutis, Celan, Pedrido, Orozco: “En el ojo de la palabra”, “En el ojo del silencio”, “En el ojo de la nada” y “En el ojo de la luz”. Silencio en la nada luz explora con sencillez y un toque de ironía los recovecos más luminosos, y más callados, de la palabra poética.

16.5.13

Ganas, de Michelle González Amador y Belén Echeverría



Ganas

Texto: Michelle González Amador / Imagen: Belén Echeverría



(Texto para leerse como pregunta)



Cómo lees los textos

En voz alta

Cómo escribes

Con caligrafía precisa

Esa delicia exacta

Del braille en tu espalda



Cómo lees los versos en voz baja

Indeciso cantando guajiras

En voz baja

Cuanto más correcta

La palabra

Cuanto más entonada

La voz baja

Penetra

Retumba en el tímpano

Cual guijarro sobre agua



Cómo lees los textos

Si no tienes

Ganas.



Publicado en Casquivana 5: www.casquivana.com.ar

15.5.13

Para matar palomas, de Vivian García Hermosi

Para matar palomas, de Vivian García Hermosi
Años Luz, Buenos Aires, 2013

A lo largo de veinticinco poemas, Vivian García Hermosi enhebra  imágenes de una intensidad a la vez femenina y universal. De su trazo nace la zoología y la botánica más variadas: torcazas, leones, hormigas, jazmines paraguayos. Hay dos animales que sobresalen. El primero es la paloma, que transmigra de poema en poema, muere y resucita, se desploma y levanta vuelo nuevamente, metáfora y sinécdoque del tratamiento lingüístico que la poeta lleva a cabo en este libro. Y el segundo animal es el poema, concebido en estas páginas como un ser vivo, frágil y asustadizo, al que hay que acercarse con tiento y paciencia para que no se escape.  Por definición, el poema es algo que siempre está unos metros más allá, a salvo de su cazador, inalcanzable, pero en sus mejores momentos la pluma atigrada de García Hermosi consigue el milagro de que el poema se le acerque, huela la mano desnuda que la autora extiende hacia él.

7.5.13

El camino de la siesta, de Nicolás Correa y Horacio Petre



El camino de la siesta
Texto: Nicolás Correa / Imagen: Horacio Petre

I
ahí tus manos
medio agarrando un junco
acá cerca del témpano rígido y naciente
hincando la rodilla en tierra
los pastos pinchan mis muslos
las pantorrillas los brazos
me hacen cosquillas en las pelotas
el viento describe una elipsis de silencio el viento parece que dice cosas y silba como el Chuck cuando viene de pegar cincuenta
el viento se vuelve traicionero
molesta

miro el pequeño mundo
el calor del sol de la siesta me pega en la nuca
miro lejos el camino de la siesta
indefinido
no puedo decirte qué estuvimos haciendo
pongo una mano en tu boca
el calor hace que mi lengua se pegue al paladar
seco
qué llorás callate
los pastos se me meten en el culo
cuando me pongo de cuclillas
huelo el cuerpo
huelo
es una fragancia cargada de miedo
tan violenta que me parece que va a arrasar con el viento y va a despellejarme a quemarme vivo a calcinarme
inhalo ese miedo y me pudre por dentro
envenena la sangre
como un cartón
el padre Juan me preguntó dónde guardaba el amor
qué se yo dónde mierda se guarda el amor
el sol en lo alto
baja siempre apretando mis rodillas contra la tierra

es mi verga
solamente ella delante de mí tu cuerpo
es un lugar hostil lleno de recovecos
qué importa
el sacrificio
se trata de eso nada más encontrar
el espacio donde sangrás
y mandarle mecha
aunque se tensen tus músculos
y retengas mi verga dentro para
que no salga más

yo quiero que te duela
que de la punta de mi pija
salga un lagrimal de sangre
un coágulo
que se explote cuando caiga al pasto
y pierda la gravedad
una coartada para todos estos días
en que no puedo dormir
y el tambor en mi cabeza
tum tum tum tum tum tum

dónde guardas el amor porque en algún lado está escondido
y yo creo que es un alien
que espera el momento indicado


Publicado en Casquivana 5: www.casquivana.com.ar

6.12.12

Virgencita de los muertos, de Nicolás Correa


Virgencita de los muertos, de Nicolás Correa

Libros de la talita dorada, Buenos Aires, 2012


Cruce poético y político, Virgencita de los muertos atraviesa la realidad social con una retórica cuidada y cruda. El libro forma parte de la colección "Los detectives salvajes”, y Correa escribe de ellos cuerpos/ vamos a desorbitar esa memoria/ abrasadora y escrita/ y ellos tan cadáveres/ agradables a la intemperie/ y después los vómitos… en un poemario que recupera la tragedia de una nena que fue avasallada por los medios. Pero Virgencita no se agita ahí, sino que representa un punto de partida donde se pone en juego que toda poesía es también un hecho político.



15.10.12

"¿sos toda mía?", de Nadina Tauhil y Belén Echeverría



¿sos toda toda mía?
Texto: Nadina Tauhil / Imagen: Belén Echeverría

me encantaría decirte sí
toda tuya
podés llevarte un pedazo de mi lengua y dos capitas de epidermis
guardarlas en una frasco
y tocarme
hacerme hablar cuando más lo necesites
yo hablaría y te diría
soy toda toda tuya
pero no
no puedo darte algo que no tengo
soy de mamá
de papá
de mi hermano y la abuela

me divido y nazco
me divido
para seguir naciendo
y nada queda para mí
no puedo darte
algo que no tengo
no soy
toda tuya
ni toda mía
ni toda de nadie
soy un cuerpo desmembrado
un cuerpo demasiado partido
(vivido)
de mano en mano
parte de la misma cadena
no puedo salirme
y aunque fueras el último
último eslabón de la cadena
vendrían los hijos
los nietos
yo
madre, abuela
ellos también tendrían un pedazo
y yo sería cada vez
más chiquita
menos tuya