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30.4.13

Por culpa de quién empezó a escribir Luis Mey



Empecé a escribir por culpa de Pablo, el vago del puente. Tomando cerveza sacó un poema y lo entró a interpretar. Me pareció un diamante. Y el golpe en el ojo: no podía ser que ese borracho roñoso lo hiciera y yo no. Yo era peor: él tenía un poema genial. Yo no tenía nada. Y, como quien no quiere la cosa, se lo robé. Desde entonces y por un par de años, intenté usarlo para conquistar alguna chica o para decir que era algo en la vida, que tenía un poema y presentarme como alguien.
Lo cierto es que ahora –después de no verlo por más de diez años–, cada vez que saco un libro, me lo cruzo por algún lado. Ese tipo que mezcla cemento todos los días es mi verdadero mentor. Es mi reflejo y no puedo evitarlo. Y escribe desde mis manos. Por devolución de gentilezas. (Luis Mey)

Publicado en Casquivana 5: www.casquivana.com.ar

24.4.13

Natalia Kiako, crítica con la crisis

Qué es una crisis. Una cosa. Una.

Y la identidad, qué cose. Yo qué.

A qué me coso, con qué me caso, de qué digo: yo.
O decía, era, cosía. No va más.

Qué es cambio. Qué cambio es crisis.
En qué me cambia decir: yo.
O no decir más.

El quiebre también da gusto. El vacío llena.
Donde termino, hay algo más, y otra cosa.
El placer secreto del renacimiento.

A quién querés engañar.
A quién.
Yo qué.
O no decir más.
(Natalia Kiako)

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16.4.13

Oliverio Coelho, la oligarquía, la burguesía, el peronismo y las crisis


En la Argentina se está creando un problema político alrededor de la revivida identidad peronista del ‘45 –donde hay identidad hay duplicidad y redistribución–. Durante doscientos años de barbarie, la alta burguesía ocultó los frutos del trabajo. Traficó su propia ganancia para exponenciarla y volver identidad de clase. Esa ganancia se obtuvo en detrimento del Estado, pero desde el Estado. Fue el modus operandi de la alta burguesía agraria que Perón sacó del gobierno y en un eterno retorno vuelve. Es la oligarquía que fundó un Estado paralelo, de privilegiados, con los frutos prohibidos, y que se resiste a que lo que hasta ahora eran privilegios de una identidad de clase devengan derechos adquiridos –con las obligaciones que eso conlleva–. (Oliverio Coelho)

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9.4.13

La crisis de identidad de Conrado Yasenza



Todos los días del señor Hilario Gómez son iguales: se levanta relativamente temprano, se afeita, lava sus dientes y peina su cabello oscuro casi sin darse cuenta. Es un hombre común pero es susceptible a los avatares de su corazón, y cada tanto lo apresa uno de sus feroces ataques. Lee mucho y duerme en proporción equivalente. Cree que sólo un par de textos suyos valen la pena. Tiene días en los que elige morir y días en lo que no. Entonces, escribe sobre esos días en los que elige no escribir. El señor Hilario Gómez registra un estilo no muy particular, pero sí suficiente como para comentar este breve episodio. Su celebración es un estuche o un perímetro desolado al tiempo que muta hacia una peculiar plenitud por las quimeras esquivas. (Conrado Yasenza)

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27.3.13

Alexis Jesús Donoso González y la invención de una identidad



La invención de una identidad
I: El inventor. Partir de la premisa que toda identidad es una invención.
II: Lautréamont. Inventarse una, como si se inventase un cuerpo, una soledad, un rostro terrible.
III: La parábola de Kafka. No basta con inventarse una identidad. Yo a veces era dos, tres, cuatro, cinco, seis como mínimo, decía: lo importante no es la invención de una identidad, si no el proceso de desidentificación por medio del que puede uno sacarse de encima a sus demonios. Un caso ejemplar lo ofrece Kafka, que descubrió en un conocido libro de Cervantes cómo Sancho Panza, hombre libre, logró apartar de sí a tal punto su demonio al que luego llamó Don Quijote. 
IV: Rimbaud. Tallaba un fémur en medio de su soledad, y de sí.
V: La siniestra. Una identidad no debe ser construida a partir de nuestras semejanzas, si no de aquello que de nosotros mismos desconocemos, esa es la construcción de una identidad por venir.
VI: El mago. DESAPARECER ES MI IDENTIDAD.
VII: La muerte. La muerte, sólo la muerte, nos dará la identidad y el rostro definitivos. (Alexis Jesús Donoso González)

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