13.7.12

LUZ DE AGOSTO: Festival de invierno en Casa de Letras


Casa de Letras invitó a Alejandría al II Festival de la palabra escrita y oral. Clara Anich, Nicolás Hochman, Yair Magrino y Edgardo Scott van a estar hablando el martes 31 de julio, en una mesa redonda coordinada por Elsa Drucaroff.
Perú 375, piso 8. 





9.7.12

Confesiones casquivanas (algunas pruebas)










En busca de un personaje


Nuestro amigo Edgardo Scott va a estar en el Ciclo "En busca de un personaje" hablando sobre Amalia, la gran novela romántica, anti-rosista de José Mármol, junto a la historiadora Ema Cibotti. Es en La Casa de la Cultura, que está en Rufino de Elizalde 2831 (Libertador y Sánchez de Bustamante).
Miércoles 11 de julio, 19:30hs


7.7.12

HHhH, de Laurent Binet


HHhH, de Laurent Binet
Seix Barral, Buenos Aires, 2012

Un chico tiene una fijación contundente, y durante años y años investiga de manera sistemática todo lo relacionado con la vida de Reinhard Heydrich (jerarca nazi responsable de la “Solución Final” y el atentado que sufrió en Praga, en 1942, a cargo de miembros de la resistencia checoslovaca. De eso se trata HHhH, probablemente uno de los libros más inteligentes que se hayan escrito en el siglo XXI. Binet, obsesivo hasta instancias inimaginables, consigue problematizar las estructuras de la teoría literaria (siguiendo los pasos de Milan Kundera) y propone escribir una novela donde la ficción no tenga lugar. Desde ese oxímoron elabora este texto, apasionante, lleno de intrigas, con un aprovechamiento magistral de los recursos literarios. Probablemente el mejor libro del año.

2.7.12

Confesiones casquivanas (parte 3)


Me encanta chupar pilas un poquito sulfatadas.

Pienso que cualquier tipo me está tirando los galgos apenas hay un poco de buena onda. En realidad nunca supe darme cuenta cuándo me tiran onda, entonces siempre me aparece la duda... por menos que me guste el tipo.

Confieso que cuando estoy aburrida de que me hable, mentalmente mantengo otro diálogo.

Me lavo los dientes con el índice.

Hablo solo. Hablo solo todo el tiempo.

No tengo nada que confesar, no tengo culpas, no me hago cargo. No se me ocurre qué tendría que “confesar”. ¿Algo que está mal? ¿Algo cuestionado socialmente? Al fin de cuentas: ¿Quién no se cogió a la novia de un amigo?

Pasé años de mi vida robando calditos saborizados Knorr (sobre todo de panceta) en un Día%.

Cuando voy a baños ajenos abro puertas y cajoncitos.

Yo sé que es asqueroso, pero no puedo evitar hacerme un té con mis uñas después de cortármelas.

Confieso no revisar los bolsillos de los pantalones cuando van al lavarropas....

29.6.12

Confesiones casquivanas (parte 2)


Tengo una obsesión con acostarme con premios literarios (que suelen ser tan malos como egocéntricos en la cama). Ya coseché un Alfaguara, un Clarín, un Planeta (son los más histéricos) y dos del Fondo Nacional de las Artes.

¡Soy hetero!

Hace unos pocos años me hice pis encima antes de llegar al baño, justo en la puerta.

En la clase de gimnasia me esforzaba mucho para estar en la fila de las vueltas carnero detrás de Claudia Dorado y sutilmente le olía la campera de gimnasia azul con las tiras blancas, me hacía acordar a la casa de mi abuela, ahora pienso que quizás usaban el mismo jabón en polvo.

Cuando era chica escupía a los pelados desde la terraza de mi casa.

Adoro ponerme tacos, vestido, peluca (soy varón) y jugar a que soy Isabelita, poniendo los viejos discursos que Perón mandaba en cassettes cuando estaba en España.

Me saco los mocos. Mucho.

Hace pocos años, estaba mal de guita y el que pide en el subte no tuvo mejor idea que darme todo su desgarrador discurso a mí. Fue terrible: sida, sin trabajo, con hijos, sin plata, etc. Y yo, a pesar de que sabía que no podía darle plata, le sostuve mi mirada todo el tiempo. Llegó el momento de la bolsa para la ofrenda. Elegí uno de los pocos billetes de dos pesos de mi billetera, se lo mostré ni bien entró en la bolsa y lo retiré escondido en el puño de mi mano. Cuando bajé del subte, el mismo billete volvió a mi billetera. 

Cada vez que veo “E.T.”, no puedo evitar llorar como un nene con el final.


* Ilustración de Romina Lardiés

Alejandría de julio